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Carta de despedida a un amigo
24 de junio de 2020
Punto de vista
Por: Enrique Caballero Peraza

Adolfo Santiago (Fito) Arquitecto. Amigo.
La muerte es el último viaje, el más largo y el mejor. Tom Wolfe.
Escritor (1930-2018). Autor de: “La hoguera de las vanidades”.

Escribir sobre un amigo, cuando ha tomado de manera fortuita, ese extraño camino que es la muerte, duele. Cuando el amigo es más joven, duele aún más. Hay un sentimiento antinatural en el hecho de que los jóvenes mueran antes que sus mayores. Los padres no deberían de sobrevivir a los hijos, los maestros no deberíamos sobrevivir a nuestros alumnos. Fito fue mi alumno, en la preparatoria. En el mes de enero, del año de 1982, empecé mi servicio social en el Colegio La Salle de Acapulco, comisionado en ese tiempo por la Secretaría de Salubridad y Asistencia, sin goce de sueldo. Mi propuesta era crear un SERVIMED La Salle, como existe en la Ciudad de México (un alumnado superior al millar, de niños y jóvenes, lo ameritaba).

El hermano Elio escuchó mi propuesta, me dijo que sí, solicité mi ingreso, que logré sin problema, gracias en ese tiempo a don Rubén Robles Catalán. La sorpresa es que aparte de hacerme cargo del “consultorio” (el cuál era mi maletín y la sala de la dirección), me integraron como maestro de tiempo completo. Ahí estaba en el aula, junto con todos sus compañeros, con los cuales seguimos en contacto hasta la fecha, el buen Fito. Una sonrisa tímida, una actitud afable. Un buen alumno y compañero. Recuerdo bien que en una fiesta, seguramente de recolección de fondos para la graduación, se encontraba recargado sobre la pared, solo, observando al resto de sus compañeros que bailaban, había algunas muchachas sentadas, me aproximé y se dio el siguiente diálogo. ― ¿No te gusta bailar? ―Si profe, pero no quisieron, se ponen sus moños ―contestó. Yo estaba recién casado, mi esposa era una mujer hermosa, que llegó a ser modelo profesional, y teníamos una gran comunicación. Estaba a mi lado y escuchó todo, nos pusimos de acuerdo con un guiño y decidida, lo sacó a bailar.

La pista les quedó chica. Quiero decir que yo había olvidado esta anécdota. Pero hace unos siete u ocho años en una reunión de la generación 80-83 de la Preparatoria, donde tuvieron la gentileza de invitarme, él me la recordó. Él nunca lo olvidó. Fito, como Arquitecto, fue galardonado en dos años diferentes, 2012 y 2019. Su página “Arquitectura Costeña” en Facebook, es un legado de buena parte de su obra. Desde el estudio del Pintor Rafael Coronel, la emblemática Villa Chamán, adquirida por la encantadora pareja que forman Luis Bracho y Jorge Serratos, Villa Mar Adentro, Mitla, Oaxca, Fest, Arcoiris, Rocío, Las Terrazas. Y tantas otras.

A Adolfo le gustaba leer, adquirió mis libros, incluso para obsequiarlos a sus amigos. Llegamos a platicar sobre mi libro de cuentos, ahí en la terraza de su emblemático hotel, cuya historia es parte de las Leyendas de Acapulco. Le gustaba el teatro, apoyó en más de una ocasión la puesta en escena de algunas obras, todo sin buscar el reconocimiento o la notoriedad, en un perfil bajo, discreto, sereno. Siempre ayudó a sus amigos, Raquel Rello, hermano de Carlos, quien está sumamente triste por la pérdida de su amigo, en una ocasión, me comenta que en una ocasión su hija Caro, que hoy vive en Francia, quería festejar su cumpleaños, ella recién se había divorciado y no contaba con recursos para costearlo, Fito le ofreció la alberca del Hotel para la fiesta y además le obsequió agua fresca y emparedados para los niños.

Más adelante, antes de que viajara a Francia, le prestó su casa de Pie de la Cuesta, para que recibiera a sus amigos, en reunión de despedida, por todo un fin de semana. Considera y estoy de acuerdo, que medio Acapulco está triste hoy, por su partido. Tengo que confesar, que yo en mi adolescencia suspiraba por Raquel, y su mirada ensoñadora. Pero eso es otra historia.

Hoy somos excelentes amigos y la quiero y respeto totalmente. Con Fito, conversábamos en whatsapp también sobre diversos temas, cine, arte, arquitectura, política. Su última comunicación conmigo fue sobre ese tema y me permito citarlo textualmente: Bueno, pues créame que me da gusto saber que usted es un luchador de la productividad. El ser humano con dignidad, busca su sustento siendo productivo, no viviendo de los otros, la política no es un oficio noble, como dice el dictador actual, él nunca ha trabajado en algo digno en su vida.

Es un parásito en el poder, puesto por la plebe parásita. Maestro Ayatolah, estoy listo para ser subversivo. Esta fue la última comunicación directa que tuvimos. Desde el 30 de mayo, que me enteré que estaba internado, empecé a mantener comunicación con su hija mayor: Valentina, me informó de su evolución. El día de ayer 22 de junio, me enteré de su fallecimiento por la mañana. Tristeza absoluta. Así como el Flamingos, Fito forma parte hoy de la historia y la leyenda de nuestro Acapulco.

El 22 de marzo de 2019, cuando cumplí un año de relación con mi pareja, reservé una suite y le entregué por escrito, mi petición de matrimonio. Me dijo que sí, pero no me dijo cuándo. No hay prisa, vivimos en comunión, desde hace dos años ya. Ahí en el Flamingos, nos encontramos a Hugo Zúñiga, quién, al enterarse del acontecimiento, me pidió una fotografía y nos regaló un retrato bellísimo, hecho solamente como el maestro puede hacerlo. Al pedir mi cuenta del hotel, está estaba totalmente cubierta, vamos, ni siquiera los alimentos que consumimos en room servive, me quisieron cobrar. Fito era así, generoso, de detalles.

Varias veces convivimos en reuniones, era un hombre que disfrutaba intensamente su vida, contaba solamente con un riñón, así que trataba de hacerlo de manera responsable, aunque de repente se desmandara un poco. Su situación personal, lo sensibilizaba y era un entusiasta filántropo en los temas de diálisis en niños. Fito es de esos seres humanos, que van por el mundo dejando huella, las expresiones que se repiten en las redes son: amigo, bohemio, forjador de sueños, cito un par de frases que yo también le llegue a escuchar: Los espacios están hechos para reflejar lo que somos, muestran nuestra posición filosófica ante el mundo.

El día que triunfe el amor en el mundo, ese día triunfará también la humanidad. Descansa en paz, querido Fito, y vive por siempre, en tu familia, en tu legado, en el corazón de los que te queremos, has conquistado la inmortalidad. Un abrazo para la familia Santiago, con mucho cariño.
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