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Colectivos y voluntarios intensifican acciones para proteger la vida marina de Acapulco; alertan sobre fauna atrapada, contaminación submarina y exigen acciones inmediatas
8 de mayo de 2026
Debajo de la superficie de la Bahía de Acapulco ocurre una crisis ambiental que pocas personas alcanzan a ver, pero cuyos efectos ya impactan directamente a la fauna marina, al ecosistema costero y al futuro turístico del puerto.

Activistas ambientales, buzos y ciudadanos organizados han intensificado monitoreos submarinos y jornadas de limpieza para documentar una problemática que continúa creciendo tras el paso del huracán Otis: embarcaciones hundidas, residuos acumulados y ahora también la presencia masiva de hilos de culebrinas que funcionan como “redes fantasma” bajo el mar.

Las acciones son realizadas de manera completamente voluntaria por los colectivos Colectivo Morronautas, Proyecto Sea Finder, Buzos Ecólogos Voluntarios A.C., Habla bien de Aca A.C., Mar de Fondo, así como ciudadanos nadadores y buzos de Acapulco.



Tortugas marinas atrapadas en “redes invisibles”
En las últimas semanas, los colectivos han documentado al menos tres tortugas marinas muertas enredadas en hilos de culebrinas en la zona conocida como El Morro, identificada en mapas como Farallón del Obispo, frente a la bahía. Entre los ejemplares encontrados se encontraba una tortuga carey, especie catalogada en peligro crítico de extinción.

Los activistas explican que estos hilos, utilizados en papalotes de gran tamaño durante eventos masivos, terminan cayendo al mar y permanecen atrapados entre arrecifes, rocas y estructuras submarinas. Aunque son casi invisibles bajo el agua, continúan atrapando peces, tortugas, aves marinas y otras especies durante meses.

De acuerdo con el monitoreo realizado por los colectivos, tras un evento masivo reciente en Playa Tamarindos, decenas de estos residuos terminaron acumulándose en el fondo marino.

La contaminación que dejó Otis sigue bajo el agua
La situación se agrava con los restos de más de 800 embarcaciones hundidas por el huracán Otis. Aunque brigadas voluntarias realizan limpiezas submarinas al menos dos veces por semana, ambientalistas estiman que entre 700 y mil toneladas de residuos aún permanecen dispersas en más de mil hectáreas del fondo marino.

Motores, fragmentos de fibra de vidrio, metales, plásticos y restos náuticos continúan generando contaminación, microplásticos y nuevas estructuras que funcionan como trampas mortales para la fauna marina.

Una de las limpiezas más recientes fue realizada el pasado miércoles 6 de mayo del 2026 en el Islote San Lorenzo, frente al Asta Bandera y el Parque Papagayo, donde los buzos retiraron residuos acumulados entre las rocas y documentaron nuevas afectaciones al ecosistema.

Además, pescadores de Acapulco compartieron videos mar adentro donde se observan residuos flotando y restos contaminantes alejados incluso de la línea costera.

México ya tiene compromisos ambientales vigentes
La preocupación de los colectivos también está respaldada por acuerdos nacionales e internacionales que México ha firmado recientemente para proteger los océanos y la biodiversidad marina.

En septiembre de 2025, México ratificó oficialmente el Tratado de Alta Mar, acuerdo internacional que entró en vigor en enero de 2026 y que obliga a los países firmantes a proteger la biodiversidad marina, reducir contaminación y restaurar ecosistemas dañados.

Entre sus principales objetivos destacan:

* La protección de especies marinas vulnerables
* La reducción de contaminación oceánica
* La restauración de ecosistemas costeros
* La creación de mecanismos de monitoreo ambiental
* La implementación de medidas frente a actividades que afecten la biodiversidad marina

Posteriormente, en diciembre de 2025, el Gobierno de México publicó el Plan Oceánico Sostenible en el Diario Oficial de la Federación, considerado el principal instrumento nacional para el manejo sustentable de mares y costas.

Este plan establece acciones enfocadas en la prevención de contaminación marina, turismo sostenible, restauración ambiental y participación activa de la sociedad civil en la protección de los océanos.

Para los colectivos ambientales, la situación actual en Acapulco representa precisamente el tipo de crisis que estos acuerdos buscan evitar.

Colectivos presentan pliego petitorio abierto a toda la ciudadanía
Ante este escenario, los colectivos y ciudadanos organizados elaboraron un documento conjunto titulado:

Pliego Petitorio – "Exigimos limpieza urgente, regulación de eventos y responsabilidad ambiental".

Entre las principales demandas destacan:

* Limpieza urgente del fondo marino
* Regulación estricta del uso de culebrinas en playas y eventos masivos
* Uso de materiales biodegradables
* Monitoreo permanente de residuos marinos
* Apoyo logístico a brigadas voluntarias
* Responsabilidad compartida entre autoridades y empresas organizadoras

El pliego está dirigido a autoridades municipales, estatales y federales, incluyendo dependencias ambientales y turísticas.

Nueva jornada de limpieza convocada para el 12 de mayo

Como parte de estas acciones, los colectivos convocaron nuevamente a una jornada de limpieza submarina el próximo martes 12 de mayo en el Islote San Lorenzo, con el objetivo de continuar retirando residuos y documentando afectaciones en la bahía.

Para quienes participan en estas brigadas, el mensaje es claro: proteger el mar de Acapulco ya no es solo un tema ambiental, sino una necesidad urgente para preservar la biodiversidad, el turismo y el equilibrio natural del puerto.

Cada limpieza, cada monitoreo y cada firma en el pliego representan un intento por evitar que esta crisis siga creciendo debajo del agua, en silencio.

Las organizaciones aseguran que la participación ciudadana y la presión social son fundamentales para lograr que el problema sea atendido antes de que el daño al ecosistema sea irreversible.

Hoy, el mar de Acapulco enfrenta una batalla que ocurre lejos de la superficie, pero cuyas consecuencias alcanzan a toda la ciudad.

La invitación es clara: informarse, compartir, apoyar las limpiezas y sumarse a la protección del océano. Porque cada residuo retirado del mar representa una oportunidad más de vida para la bahía.
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