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Fotos exclusivas en El Libro de Oro de Acapulco.
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Ricardo corazón de león (parte 1)
6 de febrero de 2020
Fotos exclusivas en El Libro de Oro de Acapulco.
Por: Víctor Manuel Jiménez Mora.

In memoriam a Adriana Morlett (1989-2010)
El doctor Ricardo Morlett Sutter, ha dejado una gran huella de humildad en el corazón y gran profesionista. Hoy, se le rinde culto a un personaje que amaba la vida. En la gráfica, asistiendo a un infante que requería atención médica; don Ricardo, era generoso y otorgaba gratuidad en su labor. Virtud que a muchos se les olvida, y parece que las universidades están ya hechas para fabricar dinero y competencia, no para generar humanidad integra como valor fundamental de cooperación permanente

Respetable lector, no es tan sólo mi deseo de alimentarlo de recuerdos, esta sección es para preservar los sueños alcanzados, y la absoluta responsabilidad con nuestra sociedad integralmente. Hoy le escribo de un hombre diferente y altamente destacad. Su firmeza, entereza, su caridad y compasión. Su honor se hizo más fortalecido con el juramento de Hipócrates como una misión de vida.
El entonces alcalde de este puerto, Ricardo Morlett Sutter entre 1962-1965, es para mí, uno de sus mejores elementos de esta ciudad. Aquí en un momento de broma con el múltiple campeón mundial, y considerado por mucha gente como el mejor campeón peso gallo de todos los tiempos: Rubén "El Puas" Olivares.

Firme y valiente como el Mío Cid. Hombre recto que detectaba la mentira al querérsele engatusar. Hoy estimado público me honra presentar a una leyenda de Acapulco: Don Ricardo Morlett Sutter.
Doctor de profesión, nacido un 7 de febrero de 1923, aprendió que servir desinteresadamente, lo hacía más feliz, pero sobre todo a asumir con la responsabilidad su ayuda a los más desfavorecidos, él, los atendía, los curaba y pienso que hasta consejero matrimonial, psicólogo y no dudo que hasta psiquiatra, porque era hombre de grandes dotes.
Esta primera fotografía original, la señora Conchita Macho y Ricardo Morlett, momentos después de haber contraído nupcias el 2 de febrero de 1952, que ni si quiera la ausencia de don Ricardo ha podido separar sus recuerdos, palabras de amor y cariño, ya que son perpetuos. Atestiguando con suma elegancia, familiares y amigos.

EL MARAVILLOSO SIGLO XX DE ACAPULCO

En este mundo el sacrificio no es sofisticado para muchos, pero él, hombre de comienzos del siglo XX, demostró su impecabilidad de encumbrarse a ser un alcalde de categoría en Acapulco entre 1962 a 1965, donde la exigencia y estampa de un alcalde se restableció, ya que fue el primer munícipe con duración de un trienio y comenzaba una nueva etapa, así como el primer presidente del Grupo Acapulco, primera organización social con plataforma política e influyente en la sociedad de todos los sectores en las postrimerías de los años 50. Cabe señalar, que con los años se transformó en el GRUPO ACA, hoy siendo una asociación civil, aunque espero vuelva a cumplir con su función de valores, porque su cúpula no ha tenido el brillo que necesita esta asociación civil regrese a ser respetable.

Ahhhh…!! También fue el primero en matricularse en la escuela secundaria federal número 1, porque era tanta su emoción por estudiar, que su decisión desde muy joven era poder desarrollarse académicamente, además de ser compañero más adelante en la UNAM de otro admirable colega: Guillermo Soberón Acevedo.
La fama de la Riviera de las Américas era mundial, y le comento que quien fungiera en aquellos años como alcalde, se convertía en el más importante de México y de los líderes municipales más importantes de América Latina, por eso, el doctor Morlett, trató con personajes que marcaron la historia de la vida nacional, y que muchas generaciones los conocimos por los libros de texto , películas y que hasta algunos viven como el rey Felipe de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, a quien el entonces alcalde Ricardo Morlett le recibió oficialmente. O que tal el cariño de hermandad con el ex presidente mexicano, Adolfo López Mateos, inclusive, saltando las barreras de los gobernadores de esta entidad, su cercanía era tal que observe esta fotografía que le presento. Por cierto, en su era municipal, y su don más que probado, comprometió a López Mateos, de dotar de servicios básicos y de un mercado a la colonia Icacos y más dignificación de los lugareños.
Y observe usted a El padre de las instituciones, don lázaro Cárdenas del rio, con que respeto saludaba a don Ricardo Morlett por sus proezas como galeno. Por cierto al generalote le encantaba nuestro puerto y años atrás venía recurrentemente. La verdad lector, estoy muy emocionado por aprender aún más del Tata Cárdenas en sus pasos por este puerto le confieso, ya que lo descubrí en mi amada escuela primaria Manuel M. Acosta.
La historia de don Ricardo Morlett Sutter, es tan basta que no hay duda alguna de su contribución al mundo y a la vida de Acapulco con denuedo. Piense, si, piense ¿Qué está usted haciendo por la ciudad? Lo que palpo es una realidad infeliz y una desgraciada miseria que no eligió la gente de este puerto, sino que es través de sus " modernos gobernantes políticos en gran número" que no le han aprendido nada a lo que pensaba y practicaba un caudillo como don Ricardo Morlett como ejemplo, que hasta una colonia de este puerto lleva su nombre.
La mayoría de los hoteleros, exigen mucho, dan poco y también son anarcos. No mejoran su calidad de servicios y, la cúpula sindical sin liderazgo, sin conciencia, y bastante corrupta. ¿Cómo mejorar esta Riviera sin una disciplina de amor por nuestra gente? Reflexione lo que comento, piense, actúe!
Mis sueños, querido lector, se vuelven realidad, al observar esta gráfica maravillosa que la vida nos otorga, de palpar al "TATA" Lázaro Cárdenas, saludando con enorme admiración a don Ricardo Morlett, por sus proezas como galeno.

No sólo estoy en busca de los tiempos perdidos, estoy en busca de que razone por si mismo, y para que no sea tan vituperada la grandeza que ha tenido Acapulco. La idiotez se puede observar en cada esquina, la sensatez y la belleza en los ojos de nuestros niños y en los recuerdos de la abuela, muchas ya ausentes.
Finalmente, el corazón me late fuerte de la emoción que esta Riviera de Las Américas me regala. Se me ensancha el alma y agradezco infinitamente tener la oportunidad de llegar a su espíritu a través de mi sección " Leyendas de Acapulco"...Continuará.

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